7:30 h de la tarde, a puntito de salir de la oficina; tan a puntito estaba que mi cabeza empezaba a visualizar las zapatillas de casa y el …mmm…sófa después de un día cargante. Flotando bajo tan sencillas espectativas suena mi móvil. Es Alicia , una de esas amigas que es amiga porque es amiga de otra amiga….y en fín…
- Carmen, me te apetece un concierto? Me sobra una entrada.
- Ok!! Menudo planazo!! Contesto. Las imagen de las zapatillas de casa hace ploff!. en mi cabeza y en su lugar me veo eufórica disfrutando del placer de un buen directo…mmm
No se en que momento decido soy una persona normal y divertida porque lo sucedido las siguientes 3 horas de mi vida corroboran que tan entusiasta Menudo planazo!! Lo debí de pronunciarlo bajo un proceso de enajenación mental transitoria.
Hay una cola histórica en la puerta del local. Por fin entramos. La sala es inmensa, maravillosa; llena de espacio, luces, recovecos, balcones privados, palmeras, glamour, paaaz …Tan sólo media hora más tarde tan seductor ambiente queda reducido a aire cargado de feromonas, calor humano, ruido, voces…HUMO!!
El hecho de ser una mujer casi liliputiense en un mundo de grandes es ventajoso en ciertas ocasiones, pero no cuando un bigardo de 1’90 m decide que ese sitio, es decir, justo delante de tu persona es idóneo para disfrutar del evento. Pronto descubro que su decisión es inamovible y lucho por hacerme hueco en un lugar que nunca falla a la hora de subir posiciones, la escalera.
Hasta que logro relajarme en mi nueva situación mi cabeza rebate entre qué es más traumático, el bigado o la transitada escalera. Me relajo y empiezo a centrarme en el por qué estoy ahí y a disfrutar del concierto mientras los transeúntes o NO reparan en mi presencia y me pisotean cual peldaño, o SI reparan y así lo siento cuando me veo en la obligación de decir a uno de ellos que eso que sujeta tan firmemente NO es la barandilla de la escalera, sino de mi cintura…
Mi amiga tampoco repara mucho en mi, tal es su estado de extasis y animación. De cuando en cuando me dedica una rápida mirada entre sonrisas y estrofas. Soy consciente que está conmigo , pero bien podía estar con poste de teléfono. Tanto da.
Es entonces que se me presenta un momento de respiro. Mi amiga me invita a acompañarla al baño. El dolor de mis pies me dice no lo hagas pero el agobio de gente me empuja a hacerlo. Me descubro cara a cara con la realidad. Estoy en la cola del baño. Es que todas tienen que estar tan guapas? Bajo un conjunto de caras resplandecientes, frescas y maqueadísimas de las mujeres que se hacen pis, la única cara en la que se lee has tenido un día horrible y en estos momentos tenías que estar en pijama y calcetines gordos es la mía.
Por fín parece que el trance está llegando a su fin. Han subido las luces de sala. Todos los miembros del grupo de acercan al caluroso público mientras mi corazón palpita esperanzado. Pongo más atención y escucho que el 80% de los espectadores clama a gritos OTRA CANCIÓN. Pero será posible? De verdad lo desean? Es que no les duelen los pies?
No.Obviamente no; o no les importa. Esa es la realidad nena. Tú eres le único ser el la sala que sube los bracitos entusiasmada porque esto termina, porque vuelves a casa, porque llega el momento sofá porque…Exacto, sí. Eres diferente. Aburrida? Posiblemente. Pero en fín, una vez admitido, reconozco que me siento mucho mejor.
Prefieo un sofá y maratón de pelis a padecer dolor de pies entre muchedumbre y ruido…En fin…Siempre me queda el reconfortante tópico de: No te preocupes Carmen, hay gente para todo…
