Fue un hecho fortuito, una cubanota bailaba salsa en la calle con unos zapatitos de tacón alto (de los que no mencionaré el color a mi estilo "cromosemántico" por si las moscas) y sobre el espacio donde faltaba una losa. Al día siguiente, observando el parecido de las huellas en el barro con el escrito de una antiquísima tablilla sumeria, yo también aserté: -Hay que ver las posibilidades que tiene ese nuevo lenguaje!
Crónicas de la protohistoria de los lenguajes. (apuntes al Capítulo Segundo y Siguientes).
